Cada vez es más frecuente el uso de dispositivos digitales y eléctricos en la vida humana, esto ha llevado a la industria a generar insumos de mayor capacidad y resistencia que se adapten a estas necesidades. Sin duda alguna este es el caso de la batería AGM, una herramienta innovadora y eficiente que se adapta a las necesidades actuales de uso de generadores de energía que sin duda alguna son más exigentes y requieren de más potencia.
Para entender qué es una batería AGM y cómo funciona debemos ir a la teoría de cómo funciona una batería convencional y así será más claro entender sus diferencias y los beneficios que trae respecto a otro tipo de baterías más antiguas, que fueron diseñadas bajo unas necesidades menores a las que fue diseñada y fabricada la batería AGM. Antes de empezar ten en cuenta que en el sitio web de Tronex Industrial puedes encontrar varias versiones de la batería AGM a la que haremos referencia en este artículo.
Una batería es, en el sentido práctico, un dispositivo acumulador y transmisor de energía diseñada para suministrar a todo tipo de aparatos que requieran alimentar sus sistemas eléctricos internos. Las baterías, incluyendo la AGM, funcionan bajo la lógica de las pilas pequeñas, pero a una escala superior, ya que deben alimentar la corriente de grandes aparatos como lo son carros o paneles solares, mientras que las pilas están diseñadas para hacer lo propio con aparatos pequeños como electrodomésticos.
La generación de energía de una batería se basa en la creación de corrientes o energía eléctrica por medio de un proceso de energía química que proviene de la relación de dos metales de diferente composición, uno positivo, llamado cátodo y otro negativo, conocido como ánodo, que están mediados por un electrolito que hace las veces de conductor de la energía al interior de la batería.
En una pila hay un solo compartimento que genera energía, mientras que en las baterías AGM y las convencionales hay 6 celdas de 12 voltios que repiten este proceso independientemente y al final se junta el voltaje generado por cada celda, que es de 2 voltios, a través del electrolito presente en todas las celdas.
En una batería convencional utiliza elementos metálicos de diferentes composiciones como el plomo y el dióxido de plomo que se intercalan en placas que se alternan entre sí al interior de las 6 celdas. Estas celdas están conectadas por un electrolito líquido formado de una disolución de agua y ácido sulfúrico, que se transporta por ductos o válvulas que conectan a cada celda con las otras y que también tiene salida externa. Estas baterías son conocidas como baterías húmedas, debido a que el electrolito es líquido. Esta es una de las diferencias principales que presenta con respecto a la batería AGM.
Hay otro tipo de baterías que utilizan polímeros como electrolito con el fin de evitar fugas, estas son conocidas como baterías de gel, que en este caso son selladas y no húmedas. Por su parte, las AGM son baterías selladas de alto rendimiento que se consideran como la evolución de las baterías de gel. Es una batería que funciona con un sistema seco o de electrolitos absorbidos en el que el gas de estado líquido es el encargado de conducir la corriente eléctrica entre cada placa reemplaza a otros electrolitos líquidos utilizados en otras baterías como las de celdas húmedas o las de calcio, como lo vimos anteriormente.
Las placas de la batería se intercalan con paneles de vidrio absorbentes insertados en válvulas de gas que evitan fugas al ser completamente herméticas. Los paneles están saturados en un 90% de ácido sulfúrico, que funciona como electrolito y conductor de energía entre las placas utilizando el 10% restante de espacio en las válvulas que está compuesto de oxígeno.
Entre las ventajas que trae la batería AGM se destaca su alta potencia, ya que, al estar tan compacta genera una resistencia interna muy baja y esto le da una gran capacidad de absorber y generar corrientes elevadas en poco tiempo y sin tener que calentarse previamente.
Otra de las características positivas de la batería AGM es su rápido tiempo de carga que es unas 5 veces más rápido que una batería en gel y además soporta un límite de descarga bajo que puede llegar hasta el 30%, mientras que en otras baterías convencionales como las de calcio o plomo ácido el límite no puede ser inferior al 50%. Debido a su condición de ser compactas las AGM son baterías que destacan por su resistente a golpes o vibraciones externas, algo que garantiza por completo posibles fugas.
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